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Análisis de sangre detecta ADN tumoral para guiar el tratamiento del cáncer avanzado

Análisis de sangre detecta ADN tumoral para guiar el tratamiento del cáncer avanzado

Las pruebas de función hepática son un grupo de análisis de sangre que proporcionan información importante sobre la salud y el funcionamiento de su hígado. El hígado es un órgano vital que realiza muchas tareas esenciales, incluyendo filtrar toxinas de la sangre, producir bilis para ayudar a digerir las grasas, almacenar vitaminas y minerales, y fabricar proteínas necesarias para la coagulación de la sangre. Cuando el hígado está dañado o enfermo, puede liberar ciertas enzimas y proteínas al torrente sanguíneo o no producir las sustancias que normalmente fabrica. Las pruebas de función hepática miden los niveles de estas sustancias para ayudar a detectar problemas hepáticos.

Los componentes comunes de las pruebas de función hepática incluyen mediciones de enzimas como la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransferasa (AST), que se liberan cuando las células hepáticas están dañadas. Las pruebas también miden la fosfatasa alcalina (ALP) y la gamma-glutamil transferasa (GGT), que pueden indicar problemas con el flujo de bilis. Además, las pruebas evalúan los niveles de bilirrubina, un pigmento amarillo producido cuando los glóbulos rojos se descomponen, y los niveles de proteínas incluyendo la albúmina y la proteína total, que reflejan la capacidad del hígado para sintetizar proteínas.

Su médico puede solicitar pruebas de función hepática por varias razones. Pueden usarse para detectar infecciones hepáticas como la hepatitis, monitorear la progresión de enfermedades hepáticas, verificar efectos secundarios de medicamentos que puedan afectar el hígado, o evaluar síntomas como ictericia, dolor abdominal, náuseas o fatiga inexplicable. Las pruebas también son útiles para monitorear la efectividad del tratamiento en personas ya diagnosticadas con enfermedad hepática.

La preparación para las pruebas de función hepática suele ser sencilla. En la mayoría de los casos, es posible que necesite ayunar de 8 a 12 horas antes de que se tome la muestra de sangre, aunque esto depende de las instrucciones de su médico. La extracción de sangre en sí es un procedimiento rápido realizado en un laboratorio o consultorio médico. Los resultados suelen estar disponibles en unos pocos días, y su proveedor de atención médica los interpretará en el contexto de su historial médico, síntomas y otros resultados de pruebas para determinar si se necesita una evaluación o tratamiento adicional.